El lobo que regalaba carne
admin Enero 4th, 2010
Fábula
Esto dijo el armadillo
con los gringos comparando
si se mete un lobo a la casa
nos terminará almorzando
Cero el perro faldero reñía a diario, con Bermejo el perro viejo.
Federmann el dobermann y ahora último Teso el perro sabueso, intentaban vanamente conciliar las diferencias entre los dos canes hermanos.
Por esos mismos días, Samán el perro guardián colocó reglas a la cacería, que hacía Tris el lobo gris en sus territorios.
En venganza, Tris pagó a varios chacales, para quitarle la vida a Samán, quienes fueron repelidos por todas las familias de esa comarca, por lo que debieron huir con el rabo entre las piernas.
Más adelante, Tor el perro pastor dejó de alquilar sus propiedades a Tris, para organizar cacerías por las colinas vecinas.
Encolerizado, Tris encargó a Cero de cobrarles por su desafecto a Samán y a Tor.
Primero Tris, penetró furtivamente y raptó a un cuñado de Bermejo, que estaba de paso por los dominios de Samán.
Luego, atacó y mató de noche a otros allegados de Bermejo, que iban cruzando por terrenos de Tor.
Cero justificó sus agresiones, alegando que tanto Samán como Tor, eran muy condescendientes con Bermejo.
Samán en defensa propia, buscó la amistad de Laurel el perro lebrel, longevo cazador y líder de la más numerosa familia de canes que haya existido, quienes desde siempre mantenían una prudente distancia con Tris.
De inmediato y en respuesta, el lobo gris desplazó a una nutrida manada de chacales y coyotes, para que hicieran madriguera en tierras de Cero, desde donde merodean por todo el vecindario.
Cuando le preguntaban a Tris y a Cero, por esta invasión realizada con los peores cánidos, replicaban diciendo que perseguían silenciar a Bermejo, pues sus latidos no los dejaban dormir.
Sabueso, quien mantenía amistad tanto con Samán como con Cero, se ofreció de árbitro en ésta canina disputa.
Tris se enteró y trató de convencer a Sabueso, que lo mejor era atizar el enfrentamiento, lo que les permitiría a ambos, repartirse los cotos de caza de toda la región.
Dudoso sobre qué hacer, Sabueso consultó a Laurel y éste le dijo:
Es posible que de tanto aullar, Quesada el gran mago de las perradas, le conceda a Cero su sueño de convertirse en lobezno; pero si Tris le propone a Usted, asociarse en un club de cazadores iguales, no guarde esperanzas en sus palabras, porque el refrán popular, enseña que “no hay que esperar que un lobo regale carne”.
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