Otro fraude electoral.
Editor Octubre 30th, 2007
Esto dijo el Armadillo
retrechero pa´votar
el gobierno y sus paracos
a plomo van a ganar.
En Colombia, el 28 de octubre se realizarán las elecciones en los departamentos y municipios para elegir los gobernadores, alcaldes y cuerpos legislativos (Asambleas y Concejos). Sin lugar a dudas, esas elecciones volverán a ser manipuladas por la práctica intimidatoria, criminal y corrupta de la maquinaria de los narco paramilitares, que han reelegido presidente de la república y controlan las mayorías en el Congreso.
Gobierno fraudulento
Cuando ya van más de 40 parlamentarios presos por sus vínculos con los narco paramilitares, cuando la mayoría de los capos de estas bandas de genocidas han declarado su simbiosis con la política y la forma como han venido “ganando” las elecciones y apoderándose de las administraciones públicas de muchas regiones y del gobierno central, ya a muy pocos le quedan dudas que muchos de los actuales gobiernos colombianos han sido impuestos mediante el fraude electoral.
El mismo Álvaro Noguera, ex director del DAS (el organismo de la inteligencia estatal), se encuentra procesado por su participación directa con los paramilitares, no sólo en el asesinato de multitud de personas, sino también en la distribución milimétrica de los votos para los diferentes candidatos uribistas.
Sin embargo, la aplicación de la justicia cada día se pierde en la maraña de trampas, chantajes y amenazas que vienen de las propias ramas del poder estatal. Los parlamentarios y funcionarios públicos comprometidos con formas fraudulentas para hacerse elegir, simplemente han sido reemplazados por los segundos renglones de las mismas listas, sin importar que se siga validando los mismos votos tramposos, que eligieron a los cabezas de lista.
Con todo el desparpajo, el presidente AUV se limita a pedir a sus socios parlamentarios que se apresuren a aprobar sus leyes antisociales, antes de que sean trasladados para la cárcel y no se da por aludido, ante la verdad pública que muestra cómo, los mismos votos que eligieron a sus parlamentarios presos, fueron utilizados para elegirlo presidente.
Gobierno delincuente
Es lógico deducir que un gobierno y un parlamento elegido por delincuentes y criminales, se dedique a gobernar y a legislar para auto favorecerse. En esto es desconcertante el descaro con el que el presidente AUV se enfrenta públicamente hasta con las decisiones de las Cortes, con el propósito de cumplirles a sus socios de las mafias. Pusieron al diablo a hacer hostias y está empeñado en hacérselas tragar a todos los colombianos.
“El señor de las sombras” (como se le conoce a AUV), está comprometido con el narcotráfico desde la fundación del cartel de Medellín y ha sido de los principales auspiciadores del paramilitarismo. Las declaraciones de Virginia Vallejo, en donde muestra algunas anécdotas entre AUV y Pablo Escobar, son apenas la punta del iceberg, de ese continente delincuencial y criminal del presidente de Colombia.
Con la mayoría en el Congreso, con presidente de la república y una buena proporción en las Cortes, es lógico que están dedicados a acomodar la legislación para legalizarse y reproducirse en el poder. La ley de “justicia y paz” o ley de perdón y olvido, ha sido la cuota inicial para legalizar a los mafiosos y criminales de guerra, pero aún no logran terminar las acrobacias jurídicas que deje en la impunidad a esta horda de genocidas, dándoles un reconocimiento de actores políticos, para que luego de absueltos puedan dedicarse a disfrutar sus narco fortunas y a ser los nuevos padres de la patria.
Después que la Corte rechaza la pretensión de cobijar a los narco paramilitares con el calificativo de sedición, el viceministro de justicia presenta la propuesta de ampararlos bajo la figura de concierto para delinquir y rebajando aún más las penas, para que fueran inmediatamente excarcelados todos los sicarios de moto sierra, junto con los sicarios y testaferros de cuello blanco.
Gobierno paramilitar
AUV tiene el ingenio para multiplicar el paramilitarismo. Cuando fue gobernador legalizó a sus grupos de sicarios en cooperativas de seguridad CONVIVIR y las regó por varios departamentos; ahora como presidente de la república su labor ha sido monstruosa, pues recibe cerca de 5.000 paramilitares y durante sus 5 años de gobierno inunda todo el país con estos criminales.
Para efectos publicitarios, monta la pantomima de desmovilizar más de 30.000 muchachos que son recogidos en las barriadas populares, unos días antes de los espectáculos de prensa, ofreciéndoles sueldo durante un año y beneficios para estudiar o montar negocios. En realidad, esa masa de desmovilizados son la coreografía para la legalización de los principales capos y compinches de AUV.
Hoy en día siguen existiendo más de 9.000 paracos, en 23 departamentos, con la novedad de que se cambiaron de nombre y ahora se hacen llamar “águilas negras” o grupos emergentes.
La diferencia está en que antes el paramilitarismo fue un fenómeno principalmente rural y hoy esa fuerza criminal se ha centrado en controlar la vida de todas las ciudades.
Haciendo gala de todo el cinismo que lo caracteriza el presidente AUV, tiene el descaro de decir ante la asamblea de la ONU que en Colombia se acabaron los paramilitares y que lo único que afecta al país es el terrorismo guerrillero, cuando sus “muchachos” paracos siguen anegando en sangre toda la geografía de la patria.
La intercesión de los teléfonos de los capos presos en de Itagüí, demuestra que desde la cárcel, estos bandidos siguen manejando todos sus negocios del narcotráfico y sus bandas de criminales del paramilitarismo. Como parte de esta información se filtra a la prensa, el presidente castiga y destituye toda la cúpula de la policía que hizo las intercepciones telefónicas, pero se hace el orejigocho para permitir que sus socios narco paramilitares sigan traqueteando, sin interferencias oficiales.
Aunque el presidente batalla a capa y espada, para acomodar la juridicidad a favor de todos estos criminales, sin embargo, la magnitud de sus negocios los está obligando a enfrentarse mutuamente y a buscar pactos de convivencia. Pero, los pactos entre bandidos son muy inestables, siempre están en juego nuevas disputas y el presidente AUV no puede complacerlos a todos por igual y debe tomar partido por alguna fracción. Así lo vemos fajarse al lado de Mancuso, de Jorge 40, de don Berna y de los Castaño, en contra de Macaco, de don Diego y de Varela. Sólo en esta narco para república macondiana, se ve al presidente comprometido en estas riñas entre mafiosos.
Vuelve y juega el fraude
Lo que ha demostrado el escándalo de la para política es que el narco paramilitarismo es la principal maquinaria electoral en Colombia.
Si bien es cierto que la oposición política, representada principalmente en el Polo Democrático Alternativo, ha venido de menos a más y en las últimas elecciones presidencias se ubicó como la segunda fuerza, después de la variopinta coalición uribista. No obstante, las partes donde logró ganar la oposición, se debió al exceso de confianza de la para política y esos triunfos se explican como la sorpresa que da el voto de opinión de las capas medias, que no estuvieron al alcance de las motosierras, ni de los narcodólares. Los candidatos honestos se enfrentan a una competencia desleal y mortífera, que los silencia en las campañas y los excluye en los resultados, salvo milagrosas excepciones.
Pero es obvio suponer que la para política ya ha hecho sus evaluaciones y ya ha definido los correctivos a tomar, para que no vuelvan a ser sorprendidos con otras derrotas.
La cárcel no es ningún obstáculo para que los narco paramilitares sigan acrecentando su poderío en el país. Tanto los capos de la cárcel de Itagüí, como todos los jefes de la para política siguen activos, moviendo sus fichas para conservar y aumentar sus controles regionales.
Vuelve y juega las amenazas, las intimidaciones, los sobornos, los condicionamientos, la compra de candidatos o la muerte. Sigue rigiendo la ley metálica de la plata o el plomo para acomodar las barajas de candidatos. Mientras que los electores están sometidos a las cadenas de las motosierras o a las penurias del hambre que se palean el día de las elecciones con un buen sancocho y una borrachera. Los narcodólares están regados por manotadas, como el arroz en las fiestas matrimoniales.
Las elecciones colombianas, lejos de ser la fiesta democrática, se parecen más al circo romano, donde el pueblo es devorado por las fieras para divertimiento de los dueños del país.
El ingenio popular viene diciendo que en esta narco república el presidente dispara desde el palacio de “Narquiño” y no se mira ningún mecanismo de control que evite un nuevo fraude electoral.
La Misión de Observación Electoral –MOE- hace una investigación en 1096 municipios del país y concluye que en 576 hay alto riesgo, por las amenazas de los grupos armados y no se garantiza el ejercicio democrático para las elecciones venideras.
Vendrán las elecciones del 28 de octubre y seguiremos bajo el lema gatopardista de “que todo cambie para que todo siga igual”.
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