Lingüística
Si el poder son las relaciones de fuerza entre las clases, el contrapoder es la capacidad revolucionaria de oponerse al poder dominante, mientras que el anti poder es el rechazo a cualquier forma de poder.
En la última década, ésta teoría del anti poder, ha sido impulsada por John Holloway, en su libro de 2002, Cambiar el mundo sin tomar el poder.
Holloway sugiere al movimiento popular eludir la confrontación con el Estado, refugiarse en los poderes locales y eliminar de su estrategia a largo plazo la perspectiva de la revolución y la toma del poder.
El ejercicio de la fuerza material la deja, de manera monopólica, en manos del Estado burgués.
La historia supuestamente ya no importa y, entonces, habría que “conducir el carro y el arado sobre los huesos de los muertos”, según una triste y desafortunada expresión poética empleada por Holloway.
Su teoría es una crítica de la revolución (ya que rechaza la creación de contrapoder). Por eso, debería haber titulado su libro Cambiar el mundo sin hacer la revolución (*).
Hace cuatro décadas, Michel Foucault (1926-1984) en su Microfísica del poder, apuntó que “lo que verdaderamente importa no es ya, quién ejerce el poder, sino cómo lo ejerce”.
Holloway profundiza el conformismo y la adaptación al poder burgués, iniciado por Foucault.
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(*) Nuestro Marx. Néstor Kohan, septiembre de 2009.
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